La muerte puede acontecer en cualquier forma
La semana pasada le dieron la noticia de desahucio. Antes no se había puesto a pensar en su propio páncreas. El destino decidió etiquetar su muerte, la cual sería en aproximadamente 4 meses por una enfermedad incurable: cáncer.
Pese a su edad avanzada nunca se había preocupado por hacer un testamento; hasta ahora se dio cuenta de que era impostergable. Tomó unos papeles, los colocó dentro de su portafolios de cuero y se encaminó al pueblo cercano en busca de su amigo el notario. Ya con todo firmado y en proceso, decidió regresar a casa, no rodeando el monte como era su costumbre, sino caminando por la carretera para llegar más rápido. Una mala decisión, desde la perspectiva de sus amigos y del propio chofer del autobús que lo atropelló quitándole la vida cuatro meses antes de lo que había previsto.











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