Este blog nace del deseo de compartir con todo tipo de personas, experimentadas y no experimentadas en las enseñanzas del Buda, algunos conceptos que ayuden a la reflexión y al entendimiento de aspectos fundamentales de la vida, que promuevan el desvanecimiento de puntos de vista erróneos, faciliten el reconocimiento del grandioso don de existir como Ser Humano y entender que podemos orientar nuestras acciones hacia aspectos positivos que permitan reducir el sufrimiento.

Lograr que se detonen percataciones profundas como consecuencia de las lecturas aquí expuestas es una tarea extremadamente ambiciosa. Lo sabemos y no pretendemos que así sea. Pero el objetivo estará complido si se consigue motivar a la reflexión, la meditación, la expansión de la conciencia y la voluntad para el cambio.

Trataremos de comunicar de una manera sencilla, a través de recursos artísticos, poéticos y filosóficos, los beneficios prácticos de la doctrina budista, sus medios y sus alcances, promoviendo un acercamiento con el Dharma e invitando así a profundizar en el subsecuente desarrollo emocional y espiritual.

Si bien algunos artículos y pensamientos publicados aquí podrían eventualmente tocar temas académicos avanzados, no es el propósito fundamental del blog. El aspecto primario es hacer accesible la relevancia de las enseñanzas budistas y que puedan, en un sentido práctico relativamente cotidiano, ampliar la concienciación acerca de los beneficios indudablemente reales del Sendero señalado por El Buda. Y por qué no, despertar el interés y motivar a las personas a seguirlo de una manera más formal.

Nota: El contenido de este blog es desarrollado, principalmente, por estudiantes de budismo y no por expertos. Es más un espacio artístico que académico. Alguna referencia imprecisa, aunque no deseable, es posible. Si la hubiera, no será por  faltar al precepto de Habla Veraz, sino por algún destello de ignorancia no identificada y susceptible de ser corregida, desde luego, con apoyo de quienes nos lo hagan patente.

El significado del Vajra

El término VAJRA proviene del sánscrito y significa “rayo” o “diamante”.

Este símbolo encierra dos cualidades asociadas a su significado, que son el poder insuperable y la dureza. Para el hinduismo, el rayo era el elemento más poderoso que existía. Era el arma que portaba el Rey de los dioses, llamado Indra o Shakra, con la cual aniquilaba a sus enemigos y a las calamidades de la época. La dureza del diamante representa la propiedad de cortarlo todo y no poder ser cortado. De ahí que se conozca al vajra como el “cetro diamantino”, el cual también es puro e incorruptible.

En el budismo tardío el vajra tiene esas mismas cualidades. Es el emblema del Buda Akshobya, el buda azul dentro del mándala de los 5 budas, conocido como “el Imperturbable” o “el Inquebrantable”. Iconográficamente se le ve sentado sobre un loto, sosteniendo un vajra en la mano izquierda y tocando la tierra con la derecha, mudra que representa el momento previo a la Iluminación del Buda Shakiamuni cuando Mara (el demonio) intentaba sacarlo de la concentración de su meditación a través técnicas de amenazas, seducción y duda. El Buda se mantuvo inalterable y durante el último intento de Mara por evitar que se iluminara, El Buda tocó la tierra con la mano invocando a la Diosa Tierra para que testificara los esfuerzos que había realizado durante muchas vidas y que tenía absoluto derecho de estar sentado en el Trono Diamantino, debajo del árbol Bodhi, para convertirse precisamente en un Buda.

En el centro del Vajra, en forma ovoide o esférica, está “La Realidad», “la Vacuidad”, “la No Dualidad”, de donde se desprenden dos figuras iguales en direcciones opuestas, que representan la dualidad, la limitada visión condicionada.